El programa Ciudadanía Digital NST desarrolla en distintos puntos del país el taller denominado “Adolescencias y pantallas: hablemos”, una propuesta dirigida a jóvenes, familias y educadores que procura generar espacios de intercambio sobre el uso de celulares, redes sociales, videojuegos e inteligencia artificial, con lo que este jueves 3 llegan a Mercedes. Su responsable, Leonardo Perdomo, explicó que las actividades forman parte de una consulta pública y participativa impulsada por el Parlamento, destinada a reunir aportes antes de avanzar en posibles regulaciones sobre las tecnologías emergentes y su utilización en ámbitos familiares y educativos.
Perdomo señaló que una de las principales señales de un posible uso problemático de las pantallas es el “desplazamiento”, que se produce cuando niños o adolescentes abandonan actividades presenciales, modifican sus hábitos de alimentación o convivencia y comienzan a depender permanentemente del teléfono. También mencionó como elementos para observar la resistencia a informar el tiempo real de conexión, la imposibilidad de dejar el dispositivo durante la noche y los cambios repentinos de comportamiento, aclarando que ninguna de estas situaciones constituye, por sí sola, una adicción, aunque sí requiere atención y acompañamiento adulto.
El responsable del programa sostuvo que detrás de muchas dificultades relacionadas con la tecnología existen problemas vinculares y de contención en los entornos familiares, sociales o educativos. Como referencia mencionó el informe Kids Online, elaborado por UNICEF, Ceibal y la Universidad Católica del Uruguay, que consultó a más de 5.000 niños y adolescentes. Según explicó, los jóvenes que se sienten escuchados y contenidos suelen reportar menos experiencias problemáticas en internet, mientras que las dificultades familiares o educativas pueden coincidir con una mayor exposición a mensajes violentos, sexuales o situaciones incómodas.
Entre las propuestas surgidas durante los talleres aparecen la regulación del uso de celulares en las aulas, el fortalecimiento de la autoridad de los docentes, la aplicación de límites horarios en las plataformas y la posibilidad de restringir los equipos de Ceibal a contenidos educativos durante determinadas actividades. Perdomo destacó además que los adolescentes comparten varias preocupaciones de los adultos: les cuesta diferenciar imágenes reales de contenidos creados con inteligencia artificial, reconocen dificultades para controlar el tiempo que permanecen en las redes y reclaman que padres y educadores reciban mayor alfabetización digital. “Ellos reconocen que necesitan acompañamiento adulto, pero también dicen que, con los conocimientos que tenemos actualmente, no alcanza”, resumió.
Fotografía NST.Pantallas.

